Aquel era el camino que recorrían todos los que, como nosotros, deseaban algo que se considerabla imposible. ¿Qué era exactamente lo que esperaban encontrar más allá de los muros de aquella ciudad?
Él y yo, ambos, teníamos nuestra propia respuesta a aquello. La buscábamos a ella.
Aquel menudo, delicado y pequeño ser de ojos color cristal. Ella había sido la luz en nuestros días de oscuridad. Ella era la única que conseguía que el lento paso del tiempo se volviese más llevadero. Ella había sido nuestra única esperanza tantas veces...
Pero se la habían llevado demasiado lejos para que fuésemos capaces de alcanzarla. Ahora ella estaba muerta y para poder volver a protejerla entre nuestros brazos deberíamos atravesar el tiempo en su búsqueda. Volver al día en el que su esencia se escapó de nuestras manos. Volver al día de su muerte.
1 comentario:
Me gusta. Mucho, de hecho.
Deberías continuarlo :)
Publicar un comentario