¡Oh! Estúpida de mí que se creía todas y cada una de tus palabras dejándome llevar por cada sílaba armoniosa que emitía tus labios.
Debo admitirlo, fui tan ilusa que llegué a creerte, a caer en tus romances y cuentos de hadas. Debo decir que incluso llegué a creerte más a tí que a mí misma.
Cada uno de tus juramentos de amor se quedó grabado en mi mente para siempre haciendo que me fuera imposible escapar de tu voz, de tu cariño y de tu falso amor.
Incluso ahora, cuando el tiempo ya ha pasado, aún ahora en mis noches más largas y solitarias recuerdo aquellas palabras como si fuesen mías. Recuerdo cómo decías que me querías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario