Pintaremos en el suelo una gran sonrisa para intentar olvidar nuestras penas. Lástima que en ese instante el cielo esté llorando y nuestro dibujo se pierda en infinita tristeza.

Dear...

La verdad es que no sé cómo empezar esta carta ni qué contaré en ella, tampoco puedo saber qué efecto causará entre nosotros y si llegará algún día a tus manos.

Lo único que tengo claro es que debo escribirla. Quizás solo sea porque quiero desahogarme, porque no puedo más… pero puede que sea por algo más, porque quiera explicarte estos sentimientos guardados en mi interior que ni yo comprendo.

He dejado de comer, sentir y reír, este fue el efecto que provocaste en mí. Todo ocurrió con rapidez, pasó de ser un mágico sueño a una horrible pesadilla. Dime, ¿Qué es lo que nos pasó? ¿Acaso hay algo no contado? ¿Algo que se nos escapó?

Aún, después de todo el daño que causas en mi ser con cada palabra tuya, con cada gesto, con cada mirada; esta estúpida que es mi alma te sigue amando, queriéndote con locura. Porque con cada sufrimiento continuado por el llanto te amo más y más.

Algunos dicen que esto es solo una obsesión, que se me pasará y que volveré a reír si tú no estás. Pero yo sé que todo esto no es verdad, que vivo por ti y para ti, que el único aire que respiro es el que sale de tus pulmones, que mis ojos solo quieren observarte a ti mientras duermes y que mis labios solo quieren estar cerca de los tuyos.

La verdad es que me estás matando lentamente, que estoy perdiendo la cabeza y acabaré muriéndome… pero dime ahora que sabes todo esto, ¿De verdad importa?


Atentamente: Elisabeth








Hace mucho que escribí este texto pero me gusta muchísimo y he creído que debería de ponerlo en el blog.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bien hecho al haberlo publicado, aunque para mí desprende demasiado sentimiento de... algo que desconozco.