Pintaremos en el suelo una gran sonrisa para intentar olvidar nuestras penas. Lástima que en ese instante el cielo esté llorando y nuestro dibujo se pierda en infinita tristeza.
Quizás algún día pueda permitirme el hecho de no tener que mentir más. Puede que ese sea también el día en el que la felicidad tan lejana por fin se encuentre conmigo. Será el día en el que todas las falsas sonrisas se desvanezca, en el que no tenga que mantenerme ocupada para no recordarlo, en el que dormir no signifique llorar su pérdida.

Espero que ese día se encuentre en mi futuro porque si no fuese así, ¿De qué me serviría continuar viva? La gente necesita metas para continuar con su existencia y yo, en esta ocasión, no soy una excepción.

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