Él, hijo de la vida. Ella, hija de la muerte.
Ambos cuerpos y almas se funden lentamente tras siglos de pena y amargura por un amor imposible. Sus labios se encuentran con ternura.
Su amor está prohibido, es inaceptable. Sin embargo, separarse el uno del otro sería el fin de sus existencias.
Dicen que cuando encuentras a esa persona que es capaz de hacerte olvidar todo lo demás, de que un escalofrío recorra tu espalda con cada mirada compartida, de que estés seguro de que darías tu vida por ella; no debes dejarla marchar.
Aunque todo eso sea verdad, ellos son demasiado diferentes para poder estar juntos. Pero... quizás, solo quizás, eso es lo que los unirá para siempre.
1 comentario:
Me lo tienes que explicar.
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