Pintaremos en el suelo una gran sonrisa para intentar olvidar nuestras penas. Lástima que en ese instante el cielo esté llorando y nuestro dibujo se pierda en infinita tristeza.
¿De verdad aquella figura reflejada en el espejo era mi propia persona? Me encontraba tan extraña que era incapaz de identificarme. Supongo, que lo que el cristal me mostraba, en realidad no era otra cosa que la cárcel que tenía presa a mi alma.
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