Pintaremos en el suelo una gran sonrisa para intentar olvidar nuestras penas. Lástima que en ese instante el cielo esté llorando y nuestro dibujo se pierda en infinita tristeza.

Escritura romántica

Verano. La noche despejada nos permitía visualizar cada una de sus pequeñas estrellas radiantes, cada cual de una belleza mayor.

Mi cama, angulada para poder admirar el cielo día tras día, se encontraba sola y fría.

Yo, tonta de mí, estaba demasiado ocupada escribiéndote cartas de amor mientras que tú, amante incondicional, te tirabas a los brazos de otra mujer.

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